Los techos continuos están formados por placas de yeso atornilladas a una estructura metálica de perfiles laminados que se fijan al soporte por medio de unas horquillas o piezas de cuelgue. Cualquiera que sea el tipo de soporte (forjado o estructura) es fácil obtener superficies, tanto horizontales como inclinadas, que reúnan las siguientes características:


Con esta solución se consigue tanta separación como sea precisa entre falso techo y forjado, por lo que se facilita la colocación de todos los servicios e instalaciones necesarios, al tiempo que se consigue una gran exactitud en la nivelación.
Los techos continuos se adaptan perfectamente a todo tipo de construcción: obra nueva, reformas, rehabilitación.